**Traducción al español:**
La alopecia areata, conocida popularmente como “calvicie de área” o “peladera”, es una enfermedad autoinmune que provoca la aparición repentina de parches de caída del cabello en el cuero cabelludo. En términos sencillos, el sistema inmunitario del cuerpo ataca erróneamente los propios folículos pilosos como si fueran “enemigos”, lo que hace que los folículos entren en fase de reposo y el cabello se desprenda.
En el pasado, las opciones de tratamiento para la alopecia areata eran limitadas: los casos leves podían recuperarse espontáneamente, mientras que los pacientes con grados moderados a graves dependían de corticosteroides, inmunoterapia tópica, etc., pero los resultados variaban según la persona y los efectos secundarios resultaban problemáticos. Hasta hace pocos años, una clase de medicamentos orales llamados “inhibidores de JAK”, originalmente utilizados para tratar enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide, demostraron efectos prometedores en el tratamiento de la alopecia areata.
JAK (cinasa Janus) es un “interruptor” de una importante vía de señalización dentro de las células. Cuando las células inmunitarias reciben una orden de ataque, liberan señales “inflamatorias” a través de la vía JAK-STAT. Los inhibidores de JAK actúan como un pequeño candado que bloquea este interruptor, interrumpiendo la transmisión de señales inflamatorias, lo que da a los folículos pilosos un “respiro” para que puedan volver a crecer cabello.
Actualmente, los principales inhibidores de JAK aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA, por sus siglas en inglés) para el tratamiento de la alopecia areata grave, tras rigurosos ensayos clínicos, son dos: baricitinib (Baricitinib) y upadacitinib (Upadacitinib). Se trata de inhibidores de JAK orales que se toman una vez al día y que deben ser recetados por un médico especialista tras una evaluación.
La aprobación de baricitinib se basó en dos ensayos clínicos de fase III denominados BRAVE-AA1 y BRAVE-AA2. Los estudios incluyeron a pacientes con alopecia areata de moderada a grave, con una pérdida de cabello en el cuero cabelludo superior al 50 %. Los resultados mostraron que, después de 36 semanas de tratamiento con baricitinib (4 mg/día), aproximadamente entre un tercio y una cuarta parte de los pacientes recuperaron más del 80 % de la cobertura de cabello en el cuero cabelludo (es decir, una puntuación SALT ≤ 20). En comparación, en el grupo placebo este porcentaje fue de un solo dígito.
Por su parte, upadacitinib demostró una eficacia similar en otros dos ensayos de fase III llamados Measure Up 1 y Measure Up 2. También dirigidos a pacientes con alopecia areata grave, después de 24 semanas de tratamiento, más del 40 % de los pacientes que tomaron upadacitinib (30 mg/día) alcanzaron una cobertura capilar en el cuero cabelludo superior al 80 %. Estos datos se han publicado en revistas médicas de primer nivel, como *The New England Journal of Medicine*.
Es importante destacar que estos fármacos no son una “poción mágica universal”. En los ensayos clínicos, una parte considerable de los pacientes no respondió adecuadamente, y la caída del cabello puede reaparecer tras suspender el tratamiento. Dado que los estudios son aún recientes, la eficacia y seguridad a largo plazo siguen siendo objeto de seguimiento continuo.
Los inhibidores de JAK también tienen efectos secundarios claros. Los más comunes son infecciones de las vías respiratorias superiores (como resfriados), dolor de cabeza, acné, etc. Hay que prestar especial atención a que pueden aumentar el riesgo de reactivación del herpes zóster (conocido popularmente como “culebrilla”), así como provocar elevación de lípidos en sangre y formación de trombos. Por lo tanto, antes de iniciar el tratamiento es obligatorio descartar infecciones como tuberculosis y hepatitis B, y durante el tratamiento se deben monitorizar periódicamente el hemograma, la función hepática y renal, y el perfil lipídico.
Además, no todos los pacientes con alopecia areata son candidatos para los inhibidores de JAK. Actualmente, la FDA los ha aprobado solo para el tratamiento de la alopecia areata “grave” (es decir, con una superficie de pérdida de cabello ≥ 50 %) y exclusivamente en pacientes adultos. Por lo general, están contraindicados o se usan con precaución en niños, mujeres embarazadas o en período de lactancia, y personas con antecedentes de infecciones graves o trombosis.
En China, tanto baricitinib como upadacitinib han sido aprobados para el tratamiento de la alopecia areata grave, pero son medicamentos recetados y deben utilizarse solo tras una evaluación exhaustiva por parte de un dermatólogo. Los pacientes no deben adquirirlos por su cuenta ni a través de canales de venta en línea, ya que el ajuste de dosis y el seguimiento de las reacciones adversas requieren supervisión profesional.
Otros inhibidores de JAK, como ritlecitinib y delgocitinib, se encuentran en fase de investigación o ya han sido aprobados en algunos países, pero la evidencia científica no es tan sólida como la de baricitinib y upadacitinib. En el futuro, a medida que se completen más ensayos clínicos, es probable que dispongamos de opciones terapéuticas más precisas y con menos efectos secundarios.
En resumen, la aparición de los inhibidores de JAK ha brindado a los pacientes con alopecia areata grave una nueva opción terapéutica basada en mecanismos inmunológicos. No son un tratamiento curativo, pero constituyen uno de los fármacos con la evidencia científica más sólida hasta la fecha. El progreso científico nos ha permitido comprender mejor cómo un “sistema inmunitario descontrolado” provoca la caída del cabello y ha identificado una “diana” sobre la que se puede intervenir.
(Solo como referencia, no constituye un consejo médico).